APRENDER EN MEDIO DE LA PRUEBA

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Cada mujer en el mundo tiene la capacidad de generar cambios trascendentales en una generación, donde su poder es cambiar y transformar de la manera más creativa y única con dos elementos: el amor y la protección. Ser mamá no es un trabajo simple, no es de esas actividades de un día y ya, ni mucho menos es algo que aprendes antes de poner en práctica, sino todo completamente todo es bajo la marcha. Errores y perfecciones es en el quehacer. 

Está semana fue dificil muy difícil podría decirse, con mi esposo decidimos que él se realizaría una intervención para no quedar más embarazados. Pero aunque esto era algo que anhelamos los dos no sabíamos lo que se venía después, ya que en el proceso de recuperación mi esposo no estuvo en casa, así que los más cercanos como mis padres, mi hermana y aún mi suegra vinieron a ayudarme, pero me di cuenta que aunque muchos pudieran apoyarme yo solo lo necesitaba a él. 

Cómo seres humanos podemos acostumbrarnos al día a día, a ver las mismas personas y hacer la misma rutina, pero el peligro de no salirnos de ello de vez en cuando, es perder la noción de lo importante, especial y maravillosos que pueden ser y son las personas que están a nuestro alrededor. Y eso suele suceder en un matrimonio dónde ahí hijos, y aún es más fuerte cuando son chiquis, pues toda tu fuerza y todo tu tiempo es absorbido por sus energías y para sus atenciones. Y esto me había pasado, deje de ver la importancia de que mi esposo estuviera en casa me ayudará o aún solo habláramos. 

Pero estos 3 días me di cuenta de que aunque muchos tengan buenas intenciones de ayudar era su compañía y sus palabras lo que necesitaba, que él es el que definitivamente Dios usa para traer nuevas fuerzas, y que como mujeres no podemos pretender criar y cuidar a nuestros hijos solas sin una ayuda. Tratar de llevar la vida como madres solteras no es malo, pero cuando se decide bajo una premisa de ideal de que es lo mejor porque no necesitamos a nadie ya que somos fuertes, entonces te vas ha encontrar en medio de un camino duro, para mí solo fueron 3 días, pero entendí que como mujeres tenemos capacidades extraordinarias de transformación en nuestros hijos más necesitamos a un complemento que aporte lo que nosotras por naturaleza no tenemos tan marcado. Que necesitamos a alguien que nos ayude a respirar en medio de nuestra tarea, que nos recuerden lo frágiles pero super fuertes que podemos ser, que nos den un abrazo cuando ya no podemos más, que levanten nuestros brazos cuando estén cansados. 

Me di cuenta que aún cuando  queramos tener el control de todo debemos bajarle a las revoluciones y solo observar a nuestros hijos para no perder los momentos que no volverán, verlos por un instante correr por el apartamento, o verlos jugar y hablar entre ellos aunque no entiendas nada de lo que se dicen. Esos momentos te ayudarán a saber que estás haciendo las cosas bien, que estás en el lugar correcto. 

Me di cuenta que no podemos pedir más de lo que puedan darnos aquellos que quieren ayudarnos, sino que las palabras son la clave secreta para que ellos entiendan cómo manejamos o hacemos las cosas dentro de casa y en que nos pueden colaborar. Que no podemos pretender que de los que todavía no han vivido nuestra experiencia, como en el caso de un hermano adolescentes o joven, sepan todo aquello que nosotras sí,  o que tengan las misma fuerzas y ánimos que nosotros, como los abuelos.  Pero que son tan importantes porque también hacen parte del crecimiento tanto para ti, como para nuestros hijos. 

Hubieron lágrimas sí, pero lo que aprendí en esos 3 días es tan vital para seguir con mi labor porque me enseñó lecciones que les puedo transmitir a mis hijos, para que sean mejores personas cada día, siendo luz donde vayan y con quién estén. 

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