Por Favor, NO TE RINDAS

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Una noche, el Señor Jesús habló con Pablo por medio de una visión, y le dijo: «No tengas miedo de hablar de mí ante la gente; ¡nunca te calles! Yo te ayudaré en todo, y nadie te hará daño. En esta ciudad hay mucha gente que me pertenece.»

(Hechos 18:9-10) (TLA)

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Existen semanas en mi vida donde pareciera que lo que estoy haciendo no tiene sentido, donde siento que estoy haciendo las cosas de manera incorrecta porque no veo un resultado, no sé, son días o semanas tan difíciles, y emocionalmente me afectan porque quisiera que todo fuera perfecto, que en mi trabajo todo diera como lo pensé, que mis hijos estuvieran en completa paz e hicieran lo que mamá les dice de manera automática, y que la relación con mi esposo no tuviera cosas que nos hicieran enojar.

Y creo que cuando pasan esos días solo por mi mente pasa la pregunta, ¿Qué hago ahora? ¿Será que si sirvo para esto? Y créeme que en muchas ocasiones quisiera tirar la toalla y abandonarlo todo, porque llega el temor de que fracase en mi tarea de ser mujer emprendedora, mamá, esposa, hija, hermana, etc.

Pero en estos días estaba leyendo sobre un hombre que realmente arriesgo su vida por cumplir con una misión, su tarea era el llevar un mensaje que cambiaria el mundo. Su nombre era Pablo, él era seguidor de Jesús y viajaba llevando sus enseñanzas a otros, pero su trabajo se puso complejo cuando en medio de su labor, lo castigan, lo encarcelan y lo juzgan de manera injusta, solo por hablar de cristo. Y pareciera que esto lo llevo a tener sentimientos que lo llevaban a paralizarse, sentimientos que dejan ver su humanidad y la necesidad de él de estar seguro de que estaba equipado para ese trabajo y que Dios iba a estar con él.  

Más en una noche Jesús le responde a Pablo, comienza diciéndole “No Temas”, este realmente es uno de los sentimientos más peligrosos cuando estamos haciendo alguna labor que dependa 100% de nosotros o vamos a comenzar nuevos retos o desafíos porque puede llegar a bloquearnos al punto en que realmente no hagamos nada, dejando de avanzar en eso que soñamos, en eso que anhelamos, en eso que realmente le hemos puesto el corazón y el alma. Sabes podemos sentir temor, pero no podemos dejar que eso nos domine, que nos haga quedarnos quietas al punto de perder lo que ya hemos construido, y como mamá este es un sentimiento que constantemente está, pues queremos que el tiempo y el esfuerzo que hemos invertido en nuestros hijos de fruto, pero en ocasiones nos encontramos con que han hecho algo incorrecto y allí es donde decimos ¿será que si lo estoy haciendo bien?

Lo segundo que dice es “de hablar”, y esto sí que es difícil después de sentir temor, el accionarse no es fácil porque cuando el temor llega trae preguntas que toca nuestra razón, que nos llevan a evaluar si quizá funcione o no, si lo lograremos o no, si tenemos lo necesario o no. En fin, una cantidad de pensamientos que nos llevan a imaginarnos un futuro fundamentado en el temor.

En el caso de pablo su herramienta de trabajo era la palabra, el discurso, el hablaba constantemente en público, su rosto todos lo conocían, en medio de la multitud, él era fácil de identificar. Quizá tu y yo no tendremos esa misma herramienta porque nuestra labor puede ser distinta, en mi caso yo escribo, soy esposa, soy mamá, pero algo que si debemos entender es que sin importar nuestra tarea, nuestros retos, o desafíos, el señor nunca nos va a dejar que nos quedemos en el estado de temor, ni mucho menos que lleguemos a un estado de derrota, porque él más que nadie conocer nuestro potencial aunque él también sepa que el camino no es fácil, pero si decidimos accionarnos una vez, vendrá esa fuerza que necesitamos y veremos que el futuro que nos imaginamos no es lo que realmente vamos a llegar a ser.

Y lo tercero que le dice Jesús en medio de esa situación fue “Nunca te calles”, creo que Pablos siguió pensando en que posiblemente lo iban a seguir encarcelando o castigando, pero el señor fue específico, cuando nos dice que el rechazo, la burla y el maltrato van a llegar en algún momento, sea porque lo hagas o sea porque no lo hagas. Pero esto te debe llevar a entender que, si ya te accionante no puedes parar, no te puedes detener hasta que llegues a la meta, hasta que logres tu cometido.  No pares de educar a tus hijos, no te canses de pelear por la verdad del amor, no abandones tus ideales, sigue usando tu voz, sigue usando tus talentos para cambiar el mundo.

Pero esa conversación no termina aquí, no finaliza solo dando instrucciones, sino que el señor le da la seguridad a Pablo diciéndole: “YO TE AYUDARE EN TODO, Y NADIE TE HARÁ DAÑO”

Cuál es la promesa que te llego en el momento donde sentiste temor, ¿la recuerdas? o esa palabra de aliento, ¿te acuerdas?, esas cosas son fáciles de olvidar, pero debemos comenzar a recordarlas con más frecuencia, porque estas son las que nos mantendrán firmes en otros momentos difíciles que vendrán, hasta que se conviertan en una marca en lo profundo de nuestro corazón, así disfrutaras del ser mujer, del ser mamá, del ser emprendedora, del ser tu.

Finalmente, Jesús le deja claro a Pablo, el plan que él tenía, diciéndole que en ese lugar todavía había gente que le pertenecía. Igual que para pablo la meta que él tiene para nosotras es que brillemos como el sol para que todos los que nos rodean conozcan que él es amor, que él puede salvar, que él es el camino y la verdad. Y esto va también para la labor de ser mamá, tú eres la guía en su exploración por esta tierra, ¿sentirás miedo? ¡¡Si!!, ¿querrás abandonarlo? ¡Si!  Pero deberás confiar en que tu amado Jesús es tu mentor, es el que te ayuda y te da fuerza, que no te abandonará en medio del camino. Así que levántate, camina y no pares hasta llegar a la meta, porque la recompensa será ver a tus hijos disfrutar de la vida, conquistar sueños y metas que nunca te has imaginado.

NO TE RINDAS.

Te mando un Abrazo.

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