Hace unos meses estuvimos en un evento familia, en el cual también nuestras mascotas podían estar, fui un tiempo especial. Pero en un instante paso algo que nos puso los pelos de punta a todos. El esposo y el hijo de mi prima se dieron cuenta que Canela (nuestro animal de compañía) estaba sangrando, pero realmente era un sangrado que no paraba así que todos super angustiados, mi padre corrió a traer un balde con agua para poder limpiarla y ver con claridad, al darnos cuenta ella se había cortado una de las almohadillas que tiene en sus patas por estar escarbando en la tierra.
¿Pues qué hacer? correr al veterinario… y así fue, la montamos al carro y fuimos a la veterinaria más cerca y allí la atendieron, la observaron, la curaron y quitaron la piel que quedó colgando. Pero nunca había experimentado el estar en una situación así, muchas cosas me impactaron (además de la herida, la sangre y la angustia que sentí por ella) cuando estábamos ya en el consultorio Canela temblaba y temblaba como nunca, y más cuando el veterinario se acercaba a ella. Pero en un instante ella comenzó a buscar el esconder su cara debajo de mi brazo y al poder hacerlo dejaba de temblar, era como si sintiera seguridad el estar allí.
Eso fue realmente tierno y demasiado nuevo era como si yo al estar cerca le estuviera diciendo que todo iba a estar bien, que las personas que la estaban ayudando eran de confianza. Cuando estaba mirando como la sanaban pensé en cómo iba hacer al día siguiente pues realmente, aunque la herida no fue profunda si debía cuidarse y protege de las infecciones. Ese día pues le toco quedarse encerrada descansando y el evento siguió su curso.
Pero al día siguiente lo que paso fue lo que me sorprendió, ella seguía sangrando, pero se levantó como si nada y como debíamos sacarla como hacemos de costumbre creímos que iba a chillar o a quedarse quieta por qué de pronto le dolía, pero todo lo contrario no dejo de ser ella, de correr, de perseguir las palomas, de espantar abejas, etc. Su esencia no la perdió y claro, aunque no corría con la misma agilidad y a veces subía la patica para no sentir dolor eso no le impidió seguir disfrutando.
Al verla como actuaba, me di cuenta que todos en algún momento vamos a tener alguna herida, sea en nuestro físico o sea en lo emocional, todos estamos expuestos a sentir ese dolor. Pero ningún dolor puede ser tan grande como para robarnos lo que somos, eso que nos hace ser especiales, únicos e irremplazables en esta tierra. No puede quitarnos el anhelo y deseo de disfrutar la vida. Más una cosa es verdad nunca podremos evadir el dolor que nos deja una herida, porque algunas son tan profundas que han dejado marcas que tendremos que llevar toda la vida.
Si queremos sanar, si queremos volver a correr, a disfrutar, debemos aprender lo que vi en Canela:
- DEJA QUE TE AYUDEN A SANAR: Cuando veía a Canela en el veterinario pensé: “nadie puede sanar sólo”, necesitamos a personas que nos den seguridad, en la cuáles podamos confiar y para mí la primera persona en mi vida es Jesús, él estando aquí dijo: «en este mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo». Y cuando veo sus pasos por la tierra veo que él realmente entiendo lo que es llevar heridas profundas, él más que nadie sabe lo que se siente la traición, el dolor del abandono, el de la enfermedad, el de perder aquello que amas, pero cuando nos acercamos a él lo único que nos pide para que nos pueda sanar es CONFIAR en que él lo hará y de seguro pondrá personas que nos apoyaran. Escóndete bajo su brazo.
- NO PERMITAS EMOCIONES QUE NO TE AYUDEN: Las heridas siempre traen sentimientos con ellas, pero no podemos permitir que se queden por mucho tiempo porque afectaran quienes somos, y como vemos lo que está a nuestro alrededor: El odio nos quita los sueños, el rencor nos trae frustración, la venganza nos impide vivir en libertad y así con cada uno de esos sentimientos que aparecen. Déjalos para que tu herida sane aun más rápido.
- NO DEJES QUE TU LUZ SE APAGE: Cuando vi a Canela como actuaba cuando la sacamos, solo vi libertad, libertad de estar afuera de correr, de jugar, de investigar solo pensé que porque rayos dejamos que lo que somos se apague, porque permitimos que las heridas nos afecten al punto en que nuestra esencia cambie. Sabes la esencia que cada uno tiene es lo que nos hace diferentes, es aquello que nos hace especiales, las heridas nunca nos van a decir quiénes somos, nunca nos van a definir. Procura que tu luz brille aún más fuerte cuando llegue el dolor. Por favor vuelve a ser tú.
Se que el dolor no pasará de la noche a la mañana, ella no se sano al día siguiente duro casi una semana, pero hoy te digo si vas a parar que sea para sanar, camina, corre, disfruta, ríe, perdona y suelta para que puedas BRILLA COMO EL SOL. Por qué tu querida amiga eres perfecta, eres mujer y tu Dios te necesita tal y como te creo.


Una respuesta a «Que una herida no te robe lo que eres»
Hija, este escrito habla a mi corazón, y si, el dolor es necesario pues sin el no conoceríamos la sanidad, así como sin oscuridad no sabríamos que es la luz, Jesús es la luz, así como es también quien sana nuestras heridas.
Gracias preciosa, sigue siendo un canal de bendición para muchos.
Te amo.
Tu Padre