Durante nuestra formación una de las cosas que nos repitieron hasta el cansancio era que debíamos aprender a ser independientes, que nunca debíamos esperar que alguien viniera y nos hiciera nuestras tareas, o nos solucionará un problema, sino que resolviéramos solos.

Pero ahora que somos padres, nos damos cuenta que esto en realidad comienza desde edades tempranas, como por ejemplo cuando tu hijo o hija apenas tiene 1 año de edad y se sabe subir a la silla de la sala, pero quiere tirarse de cabeza para bajarse. Y tu corres como que maratón para no dejarlo caer, ja y curioso, en ese instante estabas entrando al baño (ajajaja). Entonces comienzas a pensar “¿Cómo rayos le enseño a bajarse?”, mirándole le dices: Bájate de cola, bájate de cola, hasta que un día después de las más de 800 repeticiones de la misma frase y el mismo ejercicio lo vez BAJARSE DE COLA y comienzas aplaudirle y a celebrar porque tú sabes que ya no debes estar encima para que no se golpe.
Más eso es solo el comienzo de la gran aventura de exploración gateando, caminando y corriendo, añadiéndole a eso que ahora deberá aprender a vestirse, bañarse, cepillarse los dientes, comer y otra cantidad de cosas que como mamás deseamos que lo hagan por sí solos para poder por un instante más largo, descansar 😆. Pero ¿cómo comenzamos? ¿Qué debemos hacer? ¿Cómo debemos guiarlos? Esas son algunas de las preguntas que surgen en esos segundos cuando vemos que ya es necesario enseñarles esa gran acción, INDEPENDENCIA.
La primera cosa que debemos saber antes de comenzar es que NO LE ESTAMOS FORZANDO a que se comporten como adultos, sino que en realidad les estaremos mostrando las capacidades que tienen, que son iguales que las nuestras, que pueden ayudar a otros y además que tiene la estatura y edad correcta para realizar tareas de gente grande, pero lo más importante es demostrarles que pueden llevar a cabo cualquier reto que se les presenten, siendo siempre esforzados y valientes.
Pero en realidad nadie nos guío o nos dijo donde comenzábamos a ser independientes, sino que un día te diste cuenta que ya lo eras y deseabas que así te trataran porque luego te comenzaron a decir que no te mandabas sola o solo y entonces allí quedábamos 🤷 más perdido. Y añadirle a eso que nos vendieron una idea errada, que el ser independientes es salir de la casa de nuestros padres y asumir “Responsabilidades”.
Muchas veces nuestras mamás nos decían: «yo no voy a estar ahí para hacerle todo!!» Y en realidad es así llega un momento dónde no estarán y no necesariamente es que lleguen al cielo, sino que por decisiones que tomamos nos separamos de ellas. Algunos de nosotros aun sentimos la necesidad de que ellas vengan a resolver nuestros problemas, aquellos en que solos nos metimos, o creemos que nuestros esposo o esposa debería tomar ese papel de poner la cara, por eso es importante entender lo siguiente TU TIEMPO en cada edad de los hijos es vital para demostrarles que ellos pueden ponerle la cara a los problemas o realizar esas cosas que se ven imposibles y que no importa si la primera vez no salió deben volver a intentarlo porque valdrá la pena, así que debes prestar atención y tener tus cinco sentidos puestos en ellos.
Por último, CONFÍA en lo que le estas enseñando y que estas explicando con claridad, porque tu más que nadie conoces su lenguaje, además CONFÍA en las capacidades de tus hijos. Dales la oportunidad de demostrarte que pueden y siempre, siempre, observa con atención lo que hacen en el momento para que sepan que tu estas con ellos y no existe otra cosa más importante, pues será allí donde la confianza en sin mismo crecerá y verás su cara de satisfacción, de niños felices que saben que nada puede derribarlos porque tiene unos padres que creen en ellos.
Deja que hagan esas cosas que tu y yo consideramos pequeñas, como por ejemplo levantar sus zapatos o juguetes, llevar su plato a la cocina después de comer, lavar su pocillo, limpiar una mesa con un trapo, etc. Estas pequeñeces para nosotros los adultos a ellos los hace sentir tan grandes, tan fuertes, tan capaces que disfrutarán hacerlo en un futuro y tu mi querida amiga estarás muy orgullosa y feliz.
Existen algunos detalles que no debemos olvidar y que son muy importantes cuando queremos formar o enseñar algo en nuestros hijos, lo primero es siempre usa palabras para animar (Excelente, lo haces muy bien, eres valiente, wau genial lo lograste), segundo corrige con amor evitando regaños y gritos que lo único que generarán es tensión en ti y dispensarán la atención de nuestros hijos. Si por alguna razón estas cansada y él o ella no obedecen de manera inmediata respira profundo y cuenta hasta cuatro, y vuélvelo a intentar.
Bueno de verdad te animo a que no pierdas tan rápido la paciencia pues debemos recordar que ellos están en un proceso de aprendizaje distinto al de nosotros y que su velocidad está un poco más abajo que la nuestra, por ello si en algún momento estas cansada o agotada por el día y le estas enseñando hacer algo solo pide ayuda para que te puedas tú relajar un poco y no explotar.
Y recuerda ellos deben ser INDEPENDIENTES DE LOS PADRES, DEPENDIENTES DE DIOS.
Te mando un gran abrazo. 🤗

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