Durante está cuarentena junto a mi esposo nos ha tocado realizar tareas que no hacíamos o que habíamos delegado a otros. Ha sido todo un cambio, nos tocó aprender apoyarnos para poder cumplir con las obligaciones, pues entendimos que esto no eran vacaciones y mucho menos un tiempo de relajación. Y en medio de todo esté encierro las tensiones como pareja se dejaron ver.
Se convirtieron en lo cotidiano, hasta llegar al punto en que comenzamos a discutir, a enojarnos por cualquier cosas. Fueron momentos donde tanto él como yo ya queríamos salir corriendo, porque las palabras o los actos (inconscientes o conscientes) nos habían herido, nos habían hecho sentir que nuestro trabajo no era importante, fueron momentos dónde creímos que nuestras razones tenían más peso que las del otro, y que nuestra molestia justifican nuestras acciones.
Pero la verdad es que esos momentos aunque toda pareja los tienen no son nada agradables, en realidad son molestos y dolorosos. Y la manera como se manejen puede cambiar nuestra relación para bien o para mal.
Nuestra casa es un caos, pues tenemos 3 niños no mayores de 4 años, así que puedes imaginarte y las discusiones pueden aparecer de la nada, por un desorden, por la ropa sucia, por el trabajo, por algo que hicieron los niños, o tan solo por qué estamos estresados de estar en casa todo esté tiempo, puede que sea algo trascendental o no pero lo que pude aprender durante ese tiempo de altos y bajos fue que nada es más importante que la relación con mi esposo.
Y la verdad ya no queríamos seguir así, era estresante y fastidioso, me costaba dar el primer paso, creía que él debía hacerlo. Pero en realidad cuando uno ama debe estar dispuesto hacer el primero en pedir perdón hayas sido o no el causante. Por ello quiero compartir contigo lo que aprendí.
Lo primero es RESPIRA 🌬️, sabes cuándo algo pasaba quería explotar, decirle de todo, y lo hice algunas veces (creo que la mayoría). Pero cuando finalizaba y la adrenalina se acababa dentro de mi, me sentía peor porque había dicho cosas que no tenían nada que ver con lo que me molestaba. Y que lo único que hacía era agrandar el problema, herirlo y hacer sentirlo de la peor manera. Así que decidí callar, calmarme y posteriormente hacer lo segundo HABLAR 🗣️.
Claro está debía pensar antes de hablar, pues cuando estaba enojada las palabras salían sin control, está vez me determine a hablar lo que era, el porqué me enojaba, en que quería que me ayudará o aquello que cambiará. Esto empezó a darle a él la claridad de la situación y la ruta de lo que debía hacer. Porque antes ni él ni yo sabíamos que queríamos, pues quién dominaba las discusiones no era el amor que nos tenemos, sino el sentimiento de enojo.
Por último ESCUCHABA👂, cuando yo terminaba le preguntaba, y curiosamente me daba cuenta que yo también había cometido errores y que debía ser consiente de ello, pedir perdón y de la misma manera hacer todo lo posible para mejorar.
Sabes aún lo sigo intentando sigo luchando en muchas ocasiones con mi propio ego, porque nunca nos enseñaron qué ceder también hace parte de crecer. Y día a día puedo ver la diferencia que hace esto, puedo ver cómo reverdece la libertad como pareja que ahora nos llevó a mejorar como equipo a ponernos en el mismo lugar y la misma meta, criar a nuestros hijos, y se que esto que he aprendido me ayudará en mi relación con otros cuando por distintas razones hayan discusiones o enojos.
Este es un tiempo para crecer, espero que lo puedas también poner en práctica, y convertir tu casa un pedacito de cielo.
Un abrazo

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